M I E D O. Cinco letras en una palabra. Pensar que la sensación de miedo es una de las peores y que más débil te hacen sentir. No la experimenté seguido en mi vida. Quizás porque me criaron de una manera especial. O porque siempre me sentí contenida y tenía donde aterrizar si me dejaba caer. Obviamente que en cosas que ahora me parecen tontas como exámenes orales o la incertidumbre de no saber si me amaba, tuve miedo. Miedo a perder a un ser amado, también. Pero todo eso pasó y hoy forma parte de lo que me hace quien soy.
El miedo que siento hoy es distinto. Es el miedo a no saber. A pensar que lo vamos a perder todo por un error, porque no nos escucharon. Es el miedo de ver basureadas en la tapa de un diario a las personas que más amo. Ya lo pasé una vez, y es un miedo que no quería volver a sentir jamás. Pero volvió. Y con todas sus fuerzas. Me es imposible pensar en el tema sin llorar y la única persona que lo sabe por ahora es la que me banca día a día en la pieza de al lado.
No soy de pedir cosas a Dios, y es raro que haga promesas. Pero porque esto no vuelva a suceder y terminé peor que la vez anterior, ruego ofreciendo todo lo que sea porque no sea así.
Por favor, no.