Sinceramente no puedo creer que el año esté al borde de terminarse. No lo puedo creer. Cuándo pasó todo? Cuándo terminé mi segundo año de facultad? Cuándo volví a casa para un segundo verano? Cuando me volví a despedir de mi Buenos Aires querida y su gente que me da tanto? Cuándo? Siento que pestañeé y se terminó todo. Pero también comienza todo...
Hacer el balance de este año creo que es muy difícil. Dado que fue un año agridulce. Experimenté y enfrenté mis mayores miedos. Subirme a un escenario y hablar frente a más de cien personas. Defender proyectos como hijos propios. Presentarme a un final sin miedo. En el aspecto facultativo, creo que fue mi mejor año. No el mejor de todos seguramente, pero si que mejoré en comparación al año pasado y si bien la sufrí bastante, también lo disfruté. Y aprendí muchísimo de mí misma, y mis habilidades.
En el plano amoroso ni siquiera le dedico más de unas líneas porque no fue mi prioridad este año, y si bien, hubo cambios importantes, no lo siento como algo primordial en el 2009... quizás si en el 2010. En la familia creo que después de la cuasi tragedia en septiembre nos encontramos más unidos que nunca hoy, y especialmente por el desastre que estamos viviendo. Lo único que voy a decir hoy y siempre es que orgullosa que estoy de que seas mi viejo, pá.
Y obviamente no hubiera podido enfrentar este año de mierda sin mis pilares, que este año son más. Si, mis amigos. Esas personas que sin dudarlo me prestaron un hombro para llorar, una oreja para escucharme, una cama para dormir y un vaso para tomar tequila... Me sacaron risas como nadie y sin exagerar, no estaría acá sin ellos y sin sus fuerzas. Porque son lo que me mantiene funcionando cuando no quiero andar más...
Así que si, que año de mierda señores, pero que lindo pasarlo junto a la gente que más quiero en este mundo y que me adora tal cual soy.. Feliz 2010 gente!
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30/12/09
29/12/09
29 de diciembre de 2009
A menos de dos días de que llegué el Año Nuevo, sé que mañana o pasado me voy a sentar a hacer mi balance del año. Porque realmente fue un año agridulce. Herido pero alegre, tan lleno de lágrimas como de risas, de familiares y amigos de fierro como de gente que prefiero olvidar.
Pero hoy me rehúso a hacerlo no sólo porque no sé si estoy lista para el 2010 sino porque enseguida llegan mis papás del centro con mi hermana y probablemente, exigan toda mi atención. Lo hacen, como cualquier padre o madre que tienen a su hija 300 de 365 días que tiene el año lejos. Están casi acostumbrados ya, mi hermana hace cinco años que vive en Buenos Aires, y yo casi voy por el tercero. Pero la alegría que se refleja en sus rostros cada vez que nos ven bajar del micro, es algo indescriptible de describir. Y la que siento yo en mi corazón es igual.
Por eso adiós, me volverán a leer pronto, con mi balance 2009, pero ahora me fui a disfrutar de algo tan mundano como sentarme a la mesa con ellos y cortar lechuga.
Pero hoy me rehúso a hacerlo no sólo porque no sé si estoy lista para el 2010 sino porque enseguida llegan mis papás del centro con mi hermana y probablemente, exigan toda mi atención. Lo hacen, como cualquier padre o madre que tienen a su hija 300 de 365 días que tiene el año lejos. Están casi acostumbrados ya, mi hermana hace cinco años que vive en Buenos Aires, y yo casi voy por el tercero. Pero la alegría que se refleja en sus rostros cada vez que nos ven bajar del micro, es algo indescriptible de describir. Y la que siento yo en mi corazón es igual.
Por eso adiós, me volverán a leer pronto, con mi balance 2009, pero ahora me fui a disfrutar de algo tan mundano como sentarme a la mesa con ellos y cortar lechuga.
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